Ilustración de José Bielsa
ENTREVISTA A MARINA FERNÁNDEZ BIELSA CON MOTIVO DE LA PUBLICACIÓN DE LOS PATOS DE CENTRAL PARK.
EN EL PROGRAMA "ESPACIOS" DE JACINTO NICOLÁS, EN
ONDA REGIONAL DE MURCIA.



Podéis escucharla AQUÍ

La historia

Una oferta de trabajo en una ciudad de la costa es la excusa a la que Diana se aferra para huir de Madrid, donde no le quedan amigos ni ilusiones. A los 30 años, los sueños adolescentes se han esfumado y la realidad ofrece poco. "La vida aquí no es mejor", reflexiona la protagonista, que tampoco se adapta a su nueva vida, en la que el único aliciente son los encuentros con Víctor, un amante maduro con el que mantiene una relación sin compromisos ni ataduras.

En su soledad, Diana rememora escenas de su infancia, recreando los años 80, y recuerda las dos historias que han marcado su vida. La de Miguel, amor de infancia y adolescencia, de veranos en la sierra madrileña, ahora ya casado y a punto de tener su primer hijo, fantasma que aparece y desaparece, del que Diana parece no querer deshacerse. Y la de Óscar y Rebeca.

Diana, Óscar y Rebeca formaron un trío inseparable durante los meses que duró el curso de COU. "¿Adónde van los patos de Central Park cuando se hiela el lago?", la pregunta que se hace Holden Caulfield, el protagonista de El guardián entre el centeno, sella una amistad que sólo dura unos meses pero cuya huella no ha podido borrarse. Durante años, Diana sueña con reencuentros que, cuando se producen, no son como ella había imaginado. La única llamada de Rebeca en doce años es para decirle que Óscar ha tenido un accidente de tráfico y está en coma.

Han pasado cuatro años, Óscar vive a unos pocos kilómetros y Diana decide visitarle. Óscar no se ha recuperado de las secuelas del accidente y ahora es alguien distinto al amigo que Diana recuerda. Pero esa visita transformará la visión de Diana, que tomará decisiones sobre su presente y su futuro.

¿De qué va?

Novela intimista y reflexiva.

La protagonista, Diana, tiene treinta años y una vida de la que espera mucho más de lo que le ofrece.

Nacida en los años 70, es hija de una generación que creció con Barrio Sésamo y Verano Azul, con películas de Disney y comedias románticas, creyendo que la amistad y el amor iban a ser para siempre y que estudiar una carrera garantizaba un buen trabajo. La realidad se encarga de erosionar esos ideales. Por mucho que uno se aferre a la adolescencia, el tiempo pasa y todo cambia.

Diana tiene que crecer, a su pesar. Pero para ello debe enfrentarse a los fantasmas de su pasado, que siguen colándose en su presente.

A través de sus pensamientos y sus diarios vamos conociendo a Diana y asistimos a su evolución personal. Sus pensamientos y reflexiones tienen mucho que ver con lo sensorial. Paisajes y olores propician recuerdos de la infancia y la adolescencia y la memoria no se concibe sin las referencias literarias, musicales, televisivas y cinematográficas con las que ha crecido.